Desde nuestros inicios en freefood, conocemos a Sara Nazeiran, fiel consumidora de productos  y filosofía “residuo cero”. Es ella quien nos va a hablar y aconsejar sobre como llevar una vida lo más sostenible posible.

ZERO WASTE o CERO BASURA

Lo primero que hay que hacer es mentalizarnos para empezar a cambiar muchos hábitos. Cada ciudadano de este planeta tiene un papel importantísimo, de hecho como CONSUMIDORES FINALES de cualquier producto creado y comercializado, tenemos un gran poder: al fin y al cabo lo que las empresas producen depende de lo que el consumidor decida comprar. Por lo tanto cambiar nuestra forma de comprar inducirá a las empresas y a otras instituciones a tomar decisiones más sostenibles.

A partir de esta idea, en la última década se ha ido creando el movimiento ZERO WASTE, seguido por miles de personas en todo el mundo. Es un estilo de vida que persigue el objetivo de reducir y, a ser posible, eliminar los residuos no biodegradables. Su primera embajadora es una mujer franco-americana Bea Johnson, que es increíblemente activa y una fuente inagotable de ideas inspiradoras.

Lejos de ser una solución única al problema del cambio climático, es sin duda una de las más practicables en las diferentes formas y grados que cada uno pueda lograr.

Sus 5 reglas:

  1. Rechazar lo que NO necesitamos de verdad.
  2. Reducir lo que necesitamos – en términos de consumo, distancias, etc..
  3. Reutilizar todo lo que es reutilizable
  4. Reciclar lo que no se puede rechazar, reducir o reutilizar
  5. Compostar todo lo restante

¿Y como podemos empezar? Unas primeras simples reglas podrían ser:

  • Comprar únicamente si es necesario: antes de dejarse llevar por el impulso de comprar, pensar si el objeto que queremos comprar es necesario de verdad, o si existen alternativas: se podría pedir prestado, se podría utilizar otro objeto en su lugar que ya tenemos etc…existen asociaciones que hacen intercambios, como por ejemplo freecycle o simplemente ofrecen lo que ya no necesitan o buscan lo que necesitan.
  • Regalar experiencias a las personas que queremos, más que cosas. Regalar tiempo.
  • Reducir el transporte de los productos, escogiendo productos locales y mejor aún ecológicos.
  • Sustituir las bolsas de plástico en las compras con aquellas de tela.
  • Comprar los alimentos a granel en bolsas de tela, tarros de vidrio (harinas, frutos secos, arroz…) o tuppers.
  • Preferir alimentos en vidrio a aquellos envasados en plásticos o bandejas de poliestireno.
  • Reciclar lo que no se utiliza, dándole un nuevo uso: por ejemplo, las sabanas viejas o los paraguas rotos se pueden convertir en prácticas bolsas para ir a comprar. Como también cualquier otro objeto. Piensa siempre antes de tirar si vas a poder ofrecer una segunda oportunidad.
  • Beber agua del grifo, y si no es posible, utilizar un filtro especial: será menos contaminante que cualquier botella o garrafa de plástico que compramos normalmente.
  • Preferir zumos caseros con fruta fresca de temporada que son además más saludables
  • Utilizar una cantimplora de metal para las bebidas que normalmente compramos en botellas a diario.
  • Eliminar las servilletas de papel utilizando las de tela.
  • Envolver la merienda en trapos de tela o llevarla en un tupper eliminando el papel de aluminio altamente contaminante.
  • Comprar detergentes y productos de higiene personal a granel. Además la mayoría de estos productos a granel, no contienen componentes tóxicos para el medio ambiente y para la salud.
  • Crear un contenedor con desechos orgánicos (estos representan una gran parte de la basura de una familia media) ya que su beneficio es enorme: se pueden utilizar como fuente de energía o mejor aún como abono en el propio jardín o regalando a algún huerto urbano.
  • Rechazar cualquier tipo de folleto publicitario o tarjeta de visita, hoy en día se puede digitalizar y guardar la información con una simple foto.
  • Solicitar facturas digitales a las compañía de suministros
  • Reciclar los objetos viejos/rotos o que ya no deseamos para que no acaben contaminando. En Barcelona por ejemplo los Punt Verd u otras asociaciones recogen y reciclan casi todo: aceite de cocina, pilas, ropa, zapatos, metal, juguetes, electrodomésticos etc.

Podríamos seguir escribiendo páginas con muchas más formas y oportunidades para reducir nuestra basura, de hecho una vez que se decida hacerlo la creatividad no tiene límite.

Pero sobre todo, si nos animamos a vivir a la manera zero waste, es importante que cada uno escoja con serenidad su manera de acuerdo con su estilo y ritmo de vida. No se trata de hacerlo perfecto, sino simplemente intentarlo en la medida posible y sobre todo disfrutando de este viaje maravilloso que lleva a descubrir un estilo de vida mucho más consciente, saludable para el planeta y todos sus habitantes, sumamente Apasionante y Motivador.

¿Cómo lo hacemos en freefood?

Desde el minuto 1 de iniciar nuestro proyecto siempre ha estado en nuestra mente ser una empresa lo más sostenible posible, dentro de nuestras medidas y capacidades.

Así es como lo hacemos:

  • La estética de la tienda ya lo dice todo:
    • Reutilizamos las cajas de madera de la fruta y la verdura para crear las estanterías de los productos.
    • El diseño de nuestras lámparas son con las bolsas de papel.
      • Además de buscar mobiliario o maquinaria, en caso de necesitar, dando una segunda oportunidad. Lo mismo a nivel de oficina.
  • Separamos los residuos en sus diferentes cubos: el plástico, el papel, el cartón, el vidrio y el orgánico.
  • Resto de orgánico que puede ser aprovechado se lo damos a una tienda de animales.
  • Los carritos de la compra de los clientes son las cajas de fruta y verdura de cartón.
  • Los carteles que realizamos son con los cartones de las cajas de cartón de la fruta y verdura.
  • Reutilizamos las cajas del stock para hacer nuestros envíos.
  • No imprimimos papel.
  • Todas las facturas las recibimos por correo electrónico.

 

BASURA – La grande amenaza a nuestro planeta

La cantidad de BASURA que produce el ser humano se ha convertido en una de las peores amenazas a nuestro planeta y salud. Cada año se producen miles de toneladas de residuos no biodegradables. Entre ellos, los plásticos, que son una parte considerable y en crecimiento exponencial: según un estudio reciente, mientras la producción de plástico en 1950 fue de 2 miliones de toneladas, en 2015 hemos producido 8.300 millones de toneladas y no dejan de crecer a un ritmo abrumador.

Las fotos publicadas por las Universidades de Georgia y California en los resultados de su investigación sobre la basura producida en el mundo.

Sin embargo, lo más alarmante es que el 70% de las toneladas de plásticos producidas, se han convertido en muy corto plazo, en residuos, de estos solo el 20% se ha reciclado e incinerado, mientras el resto ha ido a vertederos o ha ido a parar en el medio ambiente.

Al no ser biodegradables, los desechos plásticos se acumulan y se quedan hasta miles de años (una bolsa de plástico puede tardar 30 años, una botella el doble). Pero lo PEOR es que después de estos años no desaparecen sino que se pulverizan en micro partículas que se infiltran en los suelos y en los mares y ríos del planeta con terribles consecuencias para la salud del medioambiente y del ser humano

Lamentablemente el reciclaje NO puede ser una solución a esta contaminación mundial.

Desde freefood agradecemos a Sara Nazeiran, por su divulgación y enseñanzas durante todos estos años.

Muchas Gracias Sara.