Proceso

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  1. Día 1: Mezcla en el bote de cristal la misma cantidad de agua que de harina. Puedes empezar con 50g de harina y 50ml de agua.
    Remueve muy bien para que no quede nada de grumos. Tapa con la tela (hay quien le gusta humedecer la tela) y ajusta con la goma. Deja reposar en un lugar que no le de frío, calor ni luz directa.
  2. Día 2: Al segundo día, lo miras. Es posible que hay un líquido por encima, si es así lo eliminas. Hay quien le gusta mantener la tela húmeda en todo el proceso. Tapas y deja reposar.
  3. Día 3: Al tercer día observas y lo hueles. Ha de oler ligeramente avinagrado, señal de que el proceso va bien. Si no huele deja reposar un día más.
    En caso que si huela a avinagrado, has de notar un olor ácido que te recuerde también al yogur, pero no a podrido. Si es así mejor que lo tires y vuelvas a empezar. También puede que veas que ha empezado a burbujear, lo ideal es descartar una pequeña parte (que ya puedes utilizar o guardar en otro frasco de cristal en la nevera). El resto lo alimentas con la misma harina del inicio y agua. Mezclas bien para que no queden grumos y vuelves a dejar reposar. En caso que no observes burbujas no añadas nada, deja que repose otro día.
    En este transcurso vas a empezar a experimentar como se va creando vida hasta y todo si te pones el bote en el oído puedes escuchar como hablan las burbujas. Nuestros hijos alucinan.
  4. Día 4: Ya empieza el seguimiento diario de alimentar a tu nuevo bebé. Lo primero de todo es eliminar una parte, o la guardas con la anterior o la utilizas. Lo ideal es que lo alimentes cada día a la misma hora, la misma cantidad de harina que de agua. Mezclar bien para que no queden grumos, tapar con la tela y dejar reposar. A la larga irás cogiendo el tranquillo y lo alimentarás sin mirar la cantidad exacta.

  • ¡Por fin! Tenía muchísimas ganas de empezar a preparar nuestros panes caseros con masa madre además de poder amasarlos con la mano. El pan sin gluten siempre ha sido complicado amasarlo, debido que para que salga bien la masa debe ser semilíquida por lo que es imposible amasar. Pero desde que me he aficionado al psyllium o al lino molido….manos en la masa al poder.

    Y que decir del sabor y la digestión de los panes con masa madre. No tiene nada que ver con el resto.

    Preparar masa madre es un proceso natural de fermentación entre agua y harina. En el proceso de fermentación se crean bacterias beneficiosas para nuestra microbiota intestinal facilitando una buena digestión.

    Pero vayamos al grano que lo que te interesa es saber cómo preparamos la masa madre sin gluten.

  • *harina sin gluten de muy buena calidad: (te aconsejo que empieces por la de arroz integral de la marca Bauck Hof o la de arroz de nature&cie, ya que enseguida se ven los resultados, a no ser que te pase como a mí y quieras experimentar con varias a la vez)

  • Recuerda que primero siempre has de sacar la porción para añadir a la masa de pan a realizar y luego alimentas la masa madre.

    En el caso que notes un pan muy ácido prueba a alimentar la masa madre dos veces al día.

    Las primeras veces que hice pan con la primera masa madre, utilizaba unos 125g de masa madre para un pan de casi 1kg. Cada vez intento reducir la cantidad de masa madre. No por poner más masa madre saldrá mejor el pan.

    En caso que no vayas a utilizar la masa madre, guárdala en la nevera. Y si no la utilizas en meses puedes congelarla.

    Cada vez que necesites masa madre la sacas de la nevera, dejas que coja temperatura ambiente y alimentas para reactivarla.

    Ya nos contarás que tal te va saliendo y como vas alimentando a tu nuevo bebé. Afirmo que si quieres hacer pan a diario es un proceso de mucha voluntad y constancia. Lo dice una que lo vive en primera persona. Ánimo que vas a flipar a partir de ahora con tus panes caseros sin gluten.