En los últimos años, la microbiota intestinal ha pasado de ser una gran desconocida a ocupar un lugar central en el mundo de la salud.
Cada vez hay más evidencia de que este ecosistema de microorganismos no solo afecta a nuestra digestión, sino también a nuestro metabolismo, al sistema inmunitario y hasta a nuestro estado de ánimo. [1]
Una comunidad diversa y funcional
La microbiota intestinal está formada por billones de bacterias que conviven en armonía en nuestro intestino. Lejos de ser un simple acompañante, este conjunto diverso de microorganismos cumple funciones vitales:
- ayuda a digerir ciertos alimentos,
- produce vitaminas,
- regula la inflamación y
- protege frente a bacterias dañinas. [1,2]
Gracias a estudios recientes, sabemos que su composición es muy variada entre personas, pero predominan algunos grupos clave como Firmicutes, Bacteroidetes, Actinobacteria y Proteobacteria.
El equilibrio entre ellos influye, por ejemplo, en el riesgo de padecer obesidad, diabetes tipo 2 o enfermedades
inflamatorias. [1,3]
¿Qué es la disbiosis intestinal?
Hablamos de disbiosis cuando se altera ese equilibrio natural.
Las causas son múltiples: dietas pobres en fibra y ricas en ultraprocesados, uso frecuente de antibióticos, estrés, alcohol o enfermedades metabólicas.
Los síntomas pueden ser diversos y no siempre digestivos:
- Hinchazón, gases o cambios en el ritmo intestinal
- Cansancio persistente
- Problemas de piel como acné o eccema
- Malestar general y bajo estado de ánimo
La disbiosis favorece la permeabilidad intestinal (“intestino permeable”), permitiendo el paso de moléculas proinflamatorias al torrente sanguíneo, lo que puede contribuir al desarrollo de enfermedades crónicas e inflamatorias en otros órganos. [4, 5]
El eje intestino-cerebro
Uno de los avances más fascinantes es el descubrimiento del eje intestino-cerebro.
Este término hace referencia a la comunicación bidireccional entre el sistema nervioso central y el tracto gastrointestinal, en la que la microbiota es pieza clave.
El nervio vago, las señales hormonales, los neurotransmisores y los mediadores inmunitarios participan en este “diálogo” constante. [6, 7]
Algunas bacterias intestinales producen neurotransmisores como GABA o serotonina (más del 90% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino), sustancias capaces de modular el estado de ánimo, la respuesta al estrés y procesos cognitivos. [8]
Se ha observado que alteraciones en la composición de la microbiota pueden estar relacionadas con síntomas ansiosos o depresivos. También se estudia la implicación de la disbiosis en enfermedades
neurodegenerativas, como el Parkinson y el Alzheimer. [6, 9]
¿Cómo sabemos si nuestra microbiota está en equilibrio?
Hoy existen pruebas que analizan la microbiota a partir de una muestra de heces, usando técnicas como la secuenciación de 16S rRNA. Estas permiten conocer la diversidad y detectar alteraciones que pueden guiar intervenciones personalizadas. [10]
El futuro apunta hacia una nutrición de precisión, adaptada a nuestro perfil bacteriano, con el uso específico de probióticos, prebióticos y cambios en el estilo de vida. [11]
Consejos alimentarios para cuidar la microbiota intestinal
- Aumenta el consumo de fibra prebiótica: Frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales ayudan a nutrir las bacterias beneficiosas¹,¹².
- Incluye alimentos fermentados en tu dieta: Yogur, kéfir, chucrut, miso o kombucha aportan microorganismos vivos que pueden contribuir al equilibrio de la microbiota¹².
- Evita excesos de ultraprocesados y azúcares añadidos: Pueden disminuir la diversidad bacteriana y favorecer la disbiosis³,⁴.
- Reduce el consumo innecesario de antibióticos: Solo tómalos bajo prescripción médica y sigue siempre las indicaciones del profesional⁴.
- Mantén una hidratación adecuada y gestiona el estrés: Ambos factores han mostrado influir positivamente sobre la microbiota¹,⁷.
- Varía tu dieta: Una alimentación diversa promueve una microbiota más resiliente y funcional². FreeFood, tu aliado cada semana.
El papel de los probióticos
No todos los probióticos son iguales; su efectividad depende de la cepa, la dosis y el fin terapéutico. Por ejemplo, ciertas cepas ayudan a prevenir la diarrea asociada a antibióticos, otras pueden aliviar síntomas de colon irritable
o reforzar las defensas inmunes.
Además, se investiga el trasplante de microbiota fecal en casos de infecciones graves o enfermedades inflamatorias.[13]
El conocimiento actual sugiere que la mejor estrategia a largo plazo es cuidar la microbiota a través de una alimentación rica en fibra y alimentos naturales, evitando el abuso de fármacos y gestionando el estrés. [1, 12]
En resumen, la microbiota es algo más que un “acompañante” digestivo: es una pieza fundamental y dinámica que influye en nuestro bienestar físico, metabólico, inmunitario y mental. Escuchar y cuidar el estado de nuestro intestino es, posiblemente, una de las mejores inversiones de salud que podemos hacer.
Así, que ya sabes, si deseas cuidar tu microbiota intestinal, no dudes en llevar una alimentación saludable y variada con los platos preparados a domicilio de FreeFood, y refuerza tu salud intestinal con los probióticos de Lainco Pharma.

Referencias:
- Valdes AM, Walter J, Segal E, Spector TD. Role of the gut microbiota in nutrition and health. BMJ. 2018;361:k2179.
- Huttenhower C, et al. Structure, function and diversity of the healthy human microbiome. Nature. 2012;486(7402):207-214.
- Zhernakova A, et al. Population-based metagenomics analysis reveals markers for gut microbiome composition and diversity. Science.
2016;352(6285):565-569. - Marchesi JR, et al. The gut microbiota and host health: a new clinical frontier. Gut. 2016;65(2):330-339.
- Bischoff SC, et al. Intestinal permeability – a new target for disease prevention and therapy. BMC Gastroenterol. 2014;14:189.
- Dinan TG, Cryan JF. Gut-brain axis and neuropsychiatric disorders: Opportunities for therapeutic intervention. Clin Pharmacol Ther.
2017;101(1):30-38. - Martin CR, Osadchiy V, Mayer EA. The Gut Microbiome and the Brain-Gut Axis. Curr Opin Endocrinol Diabetes Obes. 2018;25(1):1-8
- Yano JM, Yu K, Donaldson GP, et al. Indigenous bacteria from the gut microbiota regulate host serotonin biosynthesis. Cell. 2015;161(2):264-276.
- Scheperjans F, et al. Gut microbiota are related to Parkinson's disease and clinical phenotype. Mov Disord. 2015;30(3):350-358.
- Ehrlich SD. MetaHIT: The European Union Project on Metagenomics of the Human Intestinal Tract. In Metagenomics of the Human Body.Springer, 2011.
- Suez J, et al. Personalized microbiome-based approaches to disease prevention and treatment. Cell. 2019;178(4):884-902.
- Sanders ME, et al. Probiotics and prebiotics in intestinal health and disease: from biology to the clinic. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2019;16(10):605-616.
- Cammarota G, et al. European consensus conference on faecal microbiota transplantation in clinical practice. Gut. 2017;66(4):569-580.

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