En FreeFood somos unos apasionados de las verduras
Siempre aconsejamos al máximo su consumo. Es de gran importancia incorporar la mayor variedad de verduras de temporada y saludables. Ahora bien, no todas las verduras son iguales en cuanto a su valor nutritivo.
Según la guía nutricional del Plato Harvard, que nosotros adoptamos, la mitad (50%) de tu plato debe contener frutas y verduras frescas. Esto significa que la proporción de vegetales es la clave para la saciedad y la salud.
Distinción Clave: Con o sin Almidón
El almidón es un hidrato de carbono complejo. Es de absorción lenta en la dieta humana. Lo encuentras en legumbres, cereales, tubérculos y verduras. Este almidón se digiere en nuestro intestino delgado. Se absorbe para cumplir su función de aportar energía en forma de calorías.
- Las verduras que no contienen almidón son las verduras de hoja verde (col rizada, espinacas, lechugas, acelgas). También pimientos, setas, zanahorias, nabos, calabacines y cebollas. Podemos comer estos fitonutrientes bajos en calorías en grandes cantidades. Estos vegetales pertenecen a la porción de frutas y vegetales dentro del Plato Saludable.
Para más información sobre la distribución de nutrientes, consulta directamente la fuente oficial: la Guía del Plato Saludable de Harvard.
- Las verduras con almidón están llenas de vitaminas y nutrientes. Se categorizan como si fueran cereales en grano. Entre ellas se encuentran las patatas, boniatos, calabazas, guisantes y legumbres. Estos alimentos son parte de la porción de granos dentro del Plato Saludable (25%) y no de la porción de vegetales. Por ejemplo, si vas a comer calabaza o granos en adición a otro grano, los dos combinados deben equivaler sólo el 25% del Plato Saludable.

Beneficios para tu Dieta y Salud
La clave para una dieta exitosa es entender esta diferencia. Las verduras sin almidón te dan volumen y fibra con muy pocas calorías. Las verduras con almidón, en cambio, te dan la energía sostenida. Al distribuir correctamente tu plato, aseguras saciedad, evitas picotear entre horas y mantienes tus niveles de glucosa estables.
El Secreto del Almidón Resistente
Un beneficio crucial del almidón es que, una vez cocinado y enfriado, se convierte en Almidón Resistente. Este almidón actúa como prebiótico, llegando intacto al intestino para alimentar la microbiota. Para saber cómo funciona esta conversión y sus beneficios, lee nuestro artículo sobre Prebióticos y Probióticos.
Por eso, en FreeFood, basamos nuestros Platos Harvard en la proporción 50/25/25, asegurando que recibas la combinación perfecta de ambos tipos de vegetales.
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